Elizabeth Quiñones

Las Historias de los sobrevivientes están disponibles en video y de forma escrita. Estas historias están basadas en entrevistas con personas que han sobrevivido al cáncer. El formato escrito es un recuento detallado de estas entrevistas con pequeñas ediciones para hacerlas más fáciles de leer. Los videos incluyen partes de las entrevistas que se concentran en 2 o 3 tópicos relacionados con la experiencia de cada sobreviviente.

Mi nombre es Elizabeth Quiñones, soy sobreviviente de cáncer de seno desde el año 1983.

Mi historia es que yo me sentí muy mal porque yo creía que iba a morir y no sentí mucho por mí, pero sí por mi familia. En mis hijos fue en lo primero que pensé, porque pensé que el cáncer ya era muerte y después fui tratada. Cuando fui al médico me diagnosticaron cáncer y me dijeron que con tratamientos podían tratar de alargarme la vida. Aparte de que sufrí, presentí que me iba a morir, entonces dije, "Bueno, vamos a tratar". Pensé yo, vamos a tratar lo que sea, y primero con Dios, y entonces fui al hospital. Me operaron, me hicieron mastectomía y me pusieron un implante, nada más en el primer caso. Y después en el 2000 me lo encontré yo misma. Como me estaba tratando en el hospital pensé que ellos no estaban haciendo su trabajo bien y me fui a buscar una segunda opinión a otro hospital y allí me dijeron que tenía el cáncer y me hicieron una operación. Primero fue una mastectomía y segundo era pectomía y me dieron quimioterapia y después radiación, luego me pusieron una droga durante 5 años. Terminé el ciclo y después me dieron otro ciclo más de una nueva droga y llevo año y medio con esta última y yo siempre digo que la palabra cáncer no significa muerte siempre y cuando uno vaya a tiempo.

Me gusta ayudar a los demás hablándoles de lo que yo he aprendido del cáncer, les digo que se cuiden, que se hagan su autoexamen. En el caso mío, siempre he amado a Dios, pero en este caso, como que yo he aprendido a amar más a Dios y más a mi familia. Sigo luchando porque yo no sé hasta qué año voy a durar, pero sigo atendiéndome y de lo que yo he aprendido yo doy, ayudo a la gente cuando voy a Puerto Rico. En el grupo de personas mayores les hablo del cáncer de seno, del autoexamen, de que vayan a hacerse su mamografía todos los años, que se chequeen siempre, porque lo encontré palpándome yo misma en los dos casos. Y yo voy a un centro de personas mayores donde vivo en la 157 y he dado también charlas, el "outreach" como lo llamamos nosotros y había un señor y el señor no podía creer que al hombre le da cáncer de mama, y yo lo decía, yo he sabido que sí, que al hombre le da cáncer de mama y les digo a mis hijos que siempre se chequeen de todo, y de cáncer de próstata también porque mi esposo murió de cáncer de próstata y mi esposo murió cuando yo estaba allá para hacerme la "pectomía" que fue el segundo caso.

Yo tuve que posponer mi operación porque el mismo día que me operaban, llevamos a mi esposo al entierro, y todo eso fue un trauma para mí con el cáncer y la muerte de mi esposo, y, aunque esto no viene al caso, he sobrevivido. Como he sobrevivido a la muerte de mi hija, de mi primer nieto, de una segunda hija mía, de mi tatarabuela. Entonces ahora, en octubre perdí a un yerno y le pido a Dios, que Dios siempre me dé fuerza y conformidad para afrontar lo que sea y estoy luchando, y cada día quiero más a mi familia y cada día quiero más a Dios. Me gusta tener amistades y ser, como se dice, ser consciente y tener calma con mis amistades, si en caso me ofenden yo no, trato de hablarles bien, en buena forma, tú sabes eso. Yo voy a Washington también todos los años por el cáncer de seno, y yo digo que Dios me tiene por algo, yo creo que eso es todo.

Mi relación con otras personas ha cambiado bastante a raíz del cáncer. Yo les hablo y luego hablan conmigo; entonces les hablo y lo primero que les digo es, que si es mujer, que se haga su autoexamen a tiempo, lo mismo que dije antes, que vayan al médico siempre a hacerse el mamograma y el Papanicolaou. Aunque a veces no me gusta hablar mucho del cáncer.

La preocupación mía está en cualquier dolor o cualquier cosa que yo siento o algo anormal que me veo en el cuerpo. Yo creo que es que ya tengo cáncer, por eso es que yo digo que los sobrevivientes del cáncer siempre vamos a tener la preocupación, al menos en el caso mío, no sé los demás, pero yo a veces tengo la preocupación, entonces me digo, "Dios está conmigo" y me lo borro de la mente. Porque yo he conocido casos de personas a las que les has dado 3 o 4 veces cáncer del mismo seno. Yo digo: "Bueno, pero Dios es muy bueno, y yo creo que Dios es bueno con todo el mundo, y quizá el no deje que a mí me vuelva a dar el cáncer, quizás él no lo permita".

La esperanza para mí significa que no voy a tener cáncer, y también que saquen algo bueno para que las personas no sufran de cáncer, ni del seno ni de ninguna otra clase. La esperanza que yo tengo es que Dios está conmigo, que no voy a tener más cáncer.

Yo he tenido problemas de finanzas pero he salido a flote, como nosotros decimos. Mi esposo en vida no era mucho lo que él ganaba pero me ayudaba bastante. Había veces que yo no tenía dinero para coger el bus o el tren. Como mi familia no estaba alrededor mío, unos viven en el Bronx, otros viven en Brooklyn, ve que no tengo mucha familia cerca de mí, no me podían ayudar. Pero yo, con la fe que tengo y el positivismo, siempre es como que mi esposo y yo nos las arreglábamos, y siempre algo aparecía. A veces un poquito, a veces menos y así. Pero, siempre los hijos míos cuando iban a casa me daban algo, porque yo, por más que no tenga dinero, no me gusta decirles a mis hijos. Con el que yo más hablaba era con mi esposo porque vivíamos juntos, yo le decía: "Necesito para ir a la cita del hospital".

Mi esposo, como estaba vivo para ese tiempo, me daba para ir a las citas de lo poquito que recibía y, también yo estaba recibiendo alimentación y con eso nos ayudábamos.

Mi familia me atendía tanto que yo les decía a ellos que no se preocuparan así porque no me iba a morir; me cuidaban más de la cuenta, creo yo. Me llevaban las cosas a la cama, la comida, o lo que fuera y la hija mía me mandaba el nietecito mío y él se sentaba al frente de la televisión y me decía, "¿Abuela, necesitas algo?" Yo le decía, "No, no, todo está bien". Entonces, a veces, yo le decía, "Mathew, tráeme un poquito de jugo, pero ponle hielo", porque con la quimioterapia y la radiación me daba mucha sed, mucho calor, a veces sentía frío y a veces sentía calor.

Una vez mi bisnieto me vio sin cabello y eso me hizo sentir mal. Me puse sentimental porque… no sé, no por mí sino por la forma que él reaccionó cuando me vio sin pelo, pero después de eso me creció el pelo y hasta me pasaban la mano por la cabeza.

A raíz del tratamiento me dolía mucho el cuerpo, me daban muchos pinchazos, en los pies, en las manos; me sentía bastante incómoda. Por eso yo me ponía a llorar, yo lloraba, no sentía dolor del cáncer sino del tratamiento. Como dice el disco de Franky Ruiz, "la cura resulta más mala que la enfermedad". Yo trataba de hacer lo mejor que yo pudiera por mí para que eso no me quitara la autoestima.

Todavía tengo dolores crónicos de los huesos. Lo que yo hago para hacerle frente es seguir tratando de hacer lo mejor con mi vida sin molestar a nadie y siempre tratar de prestarle ayuda a la gente. Yo voy al centro de personas mayores, y camino a veces desde donde yo vivo hasta la 157, y los muchachos, los hijos míos, dicen que la familia mía para encontrarme en casa pasan mucho trabajo. Y yo les digo que no me voy a sentar o acostar en una cama a que los huesos se me pongan más mal de lo que los tengo. Así coja, bailé estas Navidades muchísimo; nunca me dio por bailar tanto, bailé merengue, aprendí a bailar salsa, que no sabía bailar.

Mi sugerencia para otros sobrevivientes de cáncer es que se chequeen todo el tiempo, todos los años su mamografía, todos los meses su autoexamen y el Papanicolaou. Y los hombres, que se chequeen también porque a los hombres les da cáncer de mama también y cáncer de próstata.

Yo he tenido muchos problemas también en ese caso porque mi esposo tuvo cáncer de próstata porque fumaba mucho. Yo me la paso peleando con tres hijos que tengo que fuman mucho también, "Acuérdense, no digo que ustedes se van a morir de eso, pero acuérdense que su papa murió de cáncer de próstata". La hija mía, la mayor, fumaba mucho y hace dos años se metió a la religión Pentecostal y ya no fuma. La lucha mía es ahora con los tres varones que fuman demasiado, entonces cuando van a fumar, yo les digo que dentro del apartamento no se fuma, que se vayan afuera. Y me da pena con ellos y tengo esa preocupación, como yo digo siempre que la persona que tiene un vicio no quiere oír nada. Y cuando veo a alguna persona fumando me le quito del lado, porque dicen que el cigarrillo de segunda mano es dañino para las personas, aunque no tengan cáncer.

"Vivir con más fuerza" significa vivir con más animo, más positiva y sobretodo ayudar a las personas a que se cuiden su salud, sobre todo del cáncer de seno. Y por eso yo trato de vivir cada minuto de mi vida y después de atender mi salud, hacer lo que yo más pueda, y disfrutar sanamente.

Yo quisiera que apareciera una cura para el cáncer, mayormente para el cáncer de seno, porque yo he sabido que muchas mujeres han muerto. Ahora mismo hace como una semana o dos se me fue una amiga del grupo, que estuvo peleando con el cáncer, dicen que por 9 años. Ella, cuando íbamos a las fiestas allá en el barrio, siempre me decía: "Elizabeth vente, vamos a bailar". Tenía buen ánimo pero ella estaba que no se podía ni tocar, uno la tocaba en el hombro o la iba a besar, "No me toque", decía, "Elizabeth, no me apriete porque tengo los huesos que me duelen". Entonces, le daba un beso así, sin tocarla. Pero ella tenía un ánimo tremendo, ella se ponía a bailar, y nos poníamos a bailar merengue, y yo le dije: "Teresa, yo no sé bailar"; y me decía, "Sí vente pues, bailar merengue no es nada del otro mundo", y me ponía a bailar con ella. "Elizabeth, pero si tú sabes bailar," y me respondía, "Ay, lo que yo hago es matar cucarachas".

Yo encuentro que la vida no se acaba con la palabra cáncer… como yo digo, "La vida continúa porque tengo que seguir luchando".

Mi nombre es Elizabeth y he sido sobreviviente de cáncer dos veces.