Carmen Vélez

Las Historias de los sobrevivientes están disponibles en video y de forma escrita. Estas historias están basadas en entrevistas con personas que han sobrevivido al cáncer. El formato escrito es un recuento detallado de estas entrevistas con pequeñas ediciones para hacerlas más fáciles de leer. Los videos incluyen partes de las entrevistas que se concentran en 2 o 3 tópicos relacionados con la experiencia de cada sobreviviente.

Mi nombre es Carmen Vélez.

Yo estaba chequeándome con el doctor porque al principio no sentía dolor sino como una secreción que me bajaba; entonces me dieron un tratamiento. Cuando el tratamiento no sirvió para lo que tenía, me dieron unas cremas, las usé por 10 días, y me mejoré; pero otra vez volvió la secreción, así que el doctor me dijo, "Vamos a tener que hacerte un examen muy profundo para ver de dónde viene la secreción". Para eso esperaron como 3 meses, y entonces me hicieron una biopsia y el doctor me dijo: "Salió positivo". O sea, me encontraron un tumorcito en el útero; cuando lo mandaron a analizar, me dijeron que era canceroso, número 2 o 3. Entonces el doctor me mandó al oncólogo para una segunda opinión. Él también me hizo otro estudio y todo fue un proceso largo. El oncólogo me mandó a hacer estudios, y salió que era canceroso y los doctores me dijeron que iban a ver lo que podían hacer: sacarme el útero o una operación cervical. Después me llamaron, y yo fui con mi esposo y me dijeron que podían darme otro tratamiento pero no me aseguraban nada. "Lo dejamos en tus manos", fue lo que me dijeron. Yo lo pensé en la misma oficina y les dije, "Estoy dispuesta a que me operen". Finalmente, después de 3 semanas, me operaron octubre 13. Gracias a Dios salí bien de la operación y me quedé 2 días y medio en el hospital. Después de analizar el tumor, me dijeron que el cáncer era de grado 3 o 4. Los doctores acordaron hacerme radiaciones; pero, el oncólogo me mandó tratamiento de quimioterapia, así que, al poco tiempo me dieron quimio y radiación a la misma vez. El tratamiento duró 6 semanas, comenzó la última semana de noviembre, y terminó a principios de enero.

Fue después cuando comencé a ponerme enferma: no podía comer, me daban náuseas, no podía salir de mi casa, se me cerró el estomago, me dio ataque de ansiedad, mucha depresión al final. No quería salir, mi esposo me ayudó en todo, mi familia viajó desde mi país, cada uno cogió su tiempo, uno vino y se quedó un mes, el otro se quedó el otro mes; mis hermanas, mi familia de parte de mi esposo, tuve un apoyo muy bueno. Ya como para marzo me estaba sintiendo muy bien, pero la ansiedad me atacó bastante. Ahí el doctor me dijo, "Ahora vamos a tener que bregar con tu cabecita", porque ya gracias a Dios, vaginalmente estaba bien. Entonces tuve que ir a un siquiatra y él me recetó medicina que todavía estoy tomando porque a veces me vienen esos pensamientos de que tengo cáncer. Gracias a Dios, de los 15 análisis que me han hecho hasta el día de hoy, sólo 1 salió positivo. Esa vez el doctor dijo, "Hay que volver a chequearte", pero, gracias a Dios era una inflamación. Seguí un tratamiento, regresé, me hicieron otro estudio y salió todo bien. No siento nada, lo único es un poco de depresión, pero ya el doctor dice que el cáncer está fuera de mi cuerpo y me siento muy bien por esa parte.

El único efecto que he tenido desde el tratamiento ha sido la ansiedad. Yo tenía mi familia en casa, ellos me apoyaron. Sobre todo mi esposo, él estuvo en todos los tratamientos. Para sobrellevar la ansiedad, tuve una muchacha a la que le pagábamos para que me ayudara y tenía a mis primas que me aconsejaban, pero como ellas vivían lejos, tuve apoyo de mis vecinos, mis amigas. También tuve mucho apoyo de la iglesia. Cuando fui al doctor que me dio las pastillas, me ayudó bastante y me daba consejería, vine aquí y me ayudó bastante, y poco a poco, tomándome las pastillas, y yendo a consejería me sentí mejor. Mi ansiedad y mi depresión fueron lo peor que yo tuve.

La comunicación con mi familia siempre me ayudó en todo momento, sobre todo cuando estaba cogiendo los tratamientos, y la mantenemos hasta el día de hoy. Especialmente con mi sobrina, ella fue la que estuvo en mi operación, se quedó como dos semanas en mi casa, es como una hija mía. No fue fácil, pero todo el mundo se turna, siempre para cualquier cosita, mi esposo llama y todos se comunican y me llaman; en eso he tenido mucha ayuda de ellos.

Esta enfermedad no ha sido una experiencia muy buena, pero la pasé y me gusta contársela a otras personas. Cuando les hablo, muchos me dicen: "Yo pasé por eso". Algunos que han pasado por eso ya llevan años de sobrevivir; mi hermana, mi mamá y mi prima que han pasado por eso, han sobrevivido a mi misma enfermedad. Yo me siento satisfecha al contarlo, cosa que, si le va a pasar a alguien, mis palabras la ayuden a que se sienta mejor y eso me hace sentir muy orgullosa.

A veces, cuando me da algún dolorcito tengo que ir donde el médico. Dos semanas atrás tuve que ir al médico de emergencia porque me dio un dolor que se me corría, era como un nervio pinchando; me hicieron el escan y estudios de sangre, pero no era nada de cáncer, así que me refirieron para otro doctor para que me chequeara. Cuando tengo depresión, tengo miedo de que el cáncer vuelva, pero cuando no la tengo no me preocupo.

A raíz del cáncer mi cuerpo cambió. Me he puesto más flaquita y la cara se me puso como pálida, perdí parte del pelo aunque no todo, mi piel cambió en algunas partes del cuerpo, y me considero un poquito más débil, no es como antes. Mi piel se afectó en algunas partes del cuerpo debido a las radiaciones, me cambiaron como a quemadas.

Mi esposo me acompañaba siempre a las citas para poder comunicarnos en inglés con los doctores. El problema es que los doctores me daban pastillas, pero como yo estaba tan mal, no podía tomarlas, y me ponía peor. Una noche me puse bien mal porque se me estaba cerrando el estómago, es decir dejé de comer, pero igual me había tomado una pastilla, y después me tomé un té y esa vez devolví y entonces el doctor me dijo que me fuera al hospital. Yo ya no quería comer, la ansiedad y la depresión me estaban matando. Eso fue antes de que el otro médico me recetara las pastillas para la depresión. Yo pensaba, "Ya mi vida no va a salir hacia delante". Entonces me hospitalizaron, me dieron medicamentos y me sentí mejor. De todo lo que me ha pasado a mí, el día que me dio el ataque de ansiedad fue el peor de todos. Me dio un ataque al corazón, me tenían con máquinas, y yo pensaba, "No me voy a morir de la enfermedad, me voy a morir de depresión". Y ese fue el día más malo para mí, pero me recuperé, ahora me siento mejor, gracias a Dios, y por las pastillas de depresión que cada día tomo menos.

No he usado ningún beneficio del gobierno y no sé cómo voy a hacer para pagarles a los médicos. Imagínense que han cobrado por el siquiatra casi $1800 dólares; el oncólogo no aceptó mi seguro y ya le debo unos $3000. Cada vez que voy a verlo, son como $325 y tendré que verlo por 5 años. El seguro que yo tengo solamente cubre cuidado médico, aunque tengo el seguro social, porque yo tengo mi edad, pero no sé cómo pagar el médico. Todo lo demás está bien, la operación, el ginecólogo, todo eso me cubrió. Eso me está molestando y aquí no me pueden ayudar. "Vivir fuerte", para mí, es acudir a los médicos, alimentarse adecuadamente, no apurarse por otras cosas que no son problemas de uno y estar siempre informada de todo, especialmente del cáncer. Cuando yo fui al médico y me encontraron cáncer, me puse a llorar, pero él me dijo que la gente piensa en lo peor, pero no mira al alto porcentaje de personas que han tenido cáncer y se han curado. Eso es lo que le da fortaleza a uno, ver a esas personas como mi suegra, una sobreviviente de cáncer desde hace 35 años.

En el tiempo que yo me crié, en Puerto Rico eran pocas las personas que sabían que morían de cáncer; ahora la gente sí sabe cuando tiene cáncer. Hay mucho cáncer allá, se ve más que antes. La gente del campo se preocupa porque allá los medios de las personas que tienen cáncer no son como en este país. Mucha gente se viene para acá, para los tratamientos. Como un primo que yo tuve, él seguía sus tratamientos acá y luego se regresaba para Puerto Rico. Ahora se habla del cáncer y hay apoyo. Mucha gente que conozco que ha tenido cáncer ha sobrevivido por años al cáncer y entonces les recomiendan este lugar.

Soy Carmen Vélez, me diagnosticaron cáncer de útero en el 2006; llevo dos años con el tratamiento que me dieron y seguiré hacia adelante ya que estoy fuera de esa enfermedad, del cáncer. Espero que todo salga bien, yo sé que estoy bien.

Soy Carmen Vélez, soy sobreviviente de cáncer de útero desde el 2006.