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Edgar Moreno

Las Historias de los sobrevivientes están disponibles en video y de forma escrita. Estas historias están basadas en entrevistas con personas que han sobrevivido al cáncer. El formato escrito es un recuento detallado de estas entrevistas con pequeñas ediciones para hacerlas más fáciles de leer. Los videos incluyen partes de las entrevistas que se concentran en 2 o 3 tópicos relacionados con la experiencia de cada sobreviviente.

Hola, me llamo Edgar Moreno y me diagnosticaron cáncer en el 2001; fue un evento bien trágico. Fui el único hombre diagnosticado con esta enfermedad en Nueva Cork. El cáncer estaba en un área de mi cuerpo en la que nunca creí que se pudiera tener cáncer, fue frustrante porque no había nadie con quien yo pudiera hablar y comunicarme. Los doctores no sabían lo que yo tenía y fue un problema porque querían quitarme esa parte de mi cuerpo, obviamente, yo no quería perderla porque soy hombre.

Fue bien duro el tratamiento. Los dolores eran incontrolables y la medicación que me dieron me noqueaba, me tenía confundido y deprimido. Me tenía pasando por muchas emociones diferentes y la única manera en que yo podía controlar estos dolores era estando quieto. Si yo me movía, el dolor era máximo, y entonces tenía que quedarme quieto, tomando las pastillas para los dolores que me adormecían.

Todavía tengo la fatiga, porque me dan una medicina tópica que yo me tengo que poner encima de esa área y como eso corre por la sangre, me da mucho cansancio, me pone como deprimido, y desorientado. Todavía me pasa, especialmente cuando estoy cogiendo la medicación.

Me duele mucho y lo único que puedo hacer es tomar los medicamentos que me dan los doctores y seguir para adelante a pesar de los dolores. Eso es una de las cosas más duras que uno pasa, tener que vivir todos los días sin saber cuándo vienen los dolores. Y cuando vienen, a veces son imposibles de controlar… eso es algo con lo que yo tendré que vivir por el resto de mi vida.

Otra cosa con la que tengo que vivir todos los días es la depresión. La gente no entiende los dolores que uno siente, qué es lo que uno tiene que pasar cuando se está viviendo con cáncer. Uno tiene miedo, uno está desesperado porque no sabe si va a morir. A mí me molesta que la gente te rechace cuando hablas sobre el cáncer, y eso me hace sentir mal. Eso me enseña que en el mundo la mayoría de la gente que no tiene cáncer es bien ignorante a la verdad, porque es una enfermedad que no se puede controlar. En mi experiencia, he pasado soledad, nadie quería estar al lado mío, y eso me hacía sentir rechazado, como si yo no sirviera para nada, como que yo no significaba nada especial para las personas por no estar sano; es triste ver que la gente te trate así.

La imagen de mi cuerpo ha cambiado mucho en este tiempo. Yo era un joven bien saludable, y cuando me enfermé, con los tratamientos y todo eso me puse gordo y me volví poco atractivo para los demás, y a veces me da complejo porque no soy la misma persona que era cuando estaba joven. La única cosa buena que salió de todo esto es que tengo que recordar todos los días qué es lo que como, tengo que hacer ejercicios para rebajar, todavía estoy luchando con eso; ahora con la enfermedad, fui afortunado que me pasó de la parte donde estaba y el Señor me bendijo porque todavía tengo mi parte y tengo el uso. La única cosa es que no se ve normal como los demás.

En este proceso, me he comunicado con gente que tenía cáncer, y es un milagro porque entendemos los sufrimientos y los dolores, entendemos las tribulaciones que uno pasa por tener cáncer, y podemos intercambiar historias y los testimonios de cada uno: cómo lo ha pasado, cómo duraste con el dolor, cómo controlas tu enfermedad, con quién hablas, qué clase de preguntas les haces a los doctores. Eso es lo bueno de hablar con gente que ha pasado por el mismo sufrimiento de tener cáncer, con la que tenemos algo en común.

A veces, mi historia puede ser una inspiración. Yo he inspirado a mucha gente sobre lo que he vivido, llegué de abajo de la muerte y aquí estoy vivo y contándole mi historia a la gente, contándoles lo que yo he sufrido. Hay algunas personas ignorantes a las que no les gusta oír la verdad y prefieren no saber nada. Pero hay una parte del mundo que sí quiere oír, quiere saber de dónde llegaste y dónde estás ahora. Quiero darle gracias a Dios que todavía estoy aquí viviendo y dando mi testimonio a los demás.

El consejo mío a las personas que reciben un diagnóstico de cáncer es que no se desesperen, yo sé que es una cosa bien trágica de entender, pero no tienen que dejar que esta enfermedad les quite la vida, tienen que seguir para adelante, dándole gloria a Dios por la vida que tienen y por los remedios que existen para esta enfermedad. Hay gente allá afuera que puede ayudar, pueden comunicarse con uno. También les aconsejo ir a ver al doctor. Si tienes una pregunta, pregunta sin temor, porque la vida es tuya para vivir, no para los doctores, no para las enfermeras, no para los demás, sino para ti. Tú tienes que seguir para adelante, porque hay mucha gente que espera por ti, puede ser tu mamá, puede ser tu papá, los hijos, familia, cualquiera que sea. Si tienes cáncer, ve a ver a un doctor, no te desesperes, puede haber remedio y puede haber un punto donde puede llegar un sobreviviente a darle su testimonio a los demás.

Todos los días me da miedo que algún día vuelva a ocurrir; y no porque vaya a perder esa parte de mi cuerpo, sino que no vaya a estar en este mundo. Me da miedo pensar que voy a morir. Hay veces que pienso que estoy en una caja de muerto y la familia mía llorando sobre mi cadáver, y me da miedo. Yo no quiero dejar a mis hijas, yo no quiero dejar a mi mamá; yo soy el ancla de la familia, yo tengo que estar fuerte. El miedo existe, pero le doy gracias a Dios que yo puedo seguir para adelante y no dejar que eso me moleste todos los días. Mi esperanza es que algún día haya un tratamiento, una cura para el cáncer, y ojala ese día llegue para los demás.

Fue una cosa bien dura decírselo a mi familia. La hija mía es chiquita, y no sabía lo que estaba pasando; ella sabía que yo estaba enfermo, que yo estaba sufriendo y no sabía por qué. Para mí era duro explicarle, yo no le decía que iba a morir, yo le decía a ella que yo estaba enfermo pero que no se apurara que me iba a mejorar. La familia, afortunadamente estaba ahí pero no sabía mucho de la enfermedad, ellos mismos no sabían cómo expresar sus emociones, no hablaban mucho y cuando me comunicaba con ellos, no me daban apoyo. Eso lo rechazo, pero le doy gracias a Dios que sigo para adelante, que yo tengo la fe para que ojalá esto se me cure.

Yo recibí apoyo para el cáncer con una organización que se llama CancerCare, especialmente un doctor que fue para mí un ancla, y me dio la esperanza. Había maneras que yo podía seguir para adelante y me recordaba que esto es temporario, y que si yo necesitaba gritar, si necesitaba expresar mis emociones, si tenía que llorar, yo sabía que con él yo tenía la confianza y podía explicárselo y él estaba ahí para recibirme y darme el apoyo, y por eso yo le doy las gracias.

"Vivir fuerte" es fácil para mí: significa tener fe, tener esperanza, seguir para adelante y luchar, no dejar que alguien te diga que no se puede, porque a mí me dijeron que no había manera, a mí me dijeron que no había tratamiento para esta clase de enfermedad. No había mucha gente en este país, ni en el mundo, con el tipo de cáncer que yo tenía y entonces fue para mí una victoria tremenda: me sentía "David" contra "Goliat" y vivo fuerte por eso. Todo se hace más chiquito cuando uno le dice que "no"; yo le dije sí a la vida y por eso sigo viviendo fuerte, y le doy las gracias a Dios porque me dio la fortaleza y la victoria para sobrevivir el cáncer.

El cáncer tiene que ser una prioridad nacional porque hay mucha gente que no sabe lo que es el cáncer ni cómo afecta a las personas. Tú no tienes que tener cáncer, pero puedes tener alguien en tu vida que tiene cáncer a quien quieres mucho y la podrías perder. El cáncer es algo que todo el mundo tiene que conocer, tanto los que sufren como los que no están sufriendo, para saber cómo darle el apoyo a los que tienen la enfermedad. En este país necesitamos conocer más sobre las enfermedades, saber que esta enfermedad existe y que podemos tener un remedio, una cura o algo, pero reconocer que existe.

Una palabra para todos los hombres en este mundo, los que somos machos y fuertes. Dicen que los hombres no deben llorar, eso es mentira, tú estás enfermo, ve a un doctor. Si necesitas llorar porque tienes cáncer, llora... pero hay esperanza. Y tengan fe, que el día llegará donde habrá una cura. Y para aquellos hombres que no saben comunicarse con los demás: busquen la manera, porque si no hablan nadie sabrá.

Me llamo Edgar Moreno, me diagnosticaron cáncer en el 2001 y soy de Brooklyn, NY.

 

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