Skip to Main Content
Home > Información del cáncer > Historias de supervivencia > Jenny Saldaña
En Inglés



Jenny Saldaña

Las Historias de los sobrevivientes están disponibles en video y de forma escrita. Estas historias están basadas en entrevistas con personas que han sobrevivido al cáncer. El formato escrito es un recuento detallado de estas entrevistas con pequeñas ediciones para hacerlas más fáciles de leer. Los videos incluyen partes de las entrevistas que se concentran en 2 o 3 tópicos relacionados con la experiencia de cada sobreviviente.

Mi nombre es Jenny Saldaña, soy dominicana y me diagnosticaron cáncer de seno en enero del 2006. Al principio fue un alivio, porque pasó mucho tiempo antes de que me diagnosticaran, por mi edad, muchos doctores me ignoraban. Cuando me enteré, me alivié un poco, y después de eso como que me puse en una mentalidad de que quería llegar al otro lado. Todo era para llegar al otro lado, tenía un apuro de terminar mi tratamiento, tenía un apuro de graduarme para llegar al otro lado y cuando llegué al otro lado no supe qué hacer, no supe cómo reaccionar y ha sido una batalla.

Cuando me gradué me dijeron que ya era sobreviviente. No sabía qué sentir, no sabía si tenía que estar feliz, o estar triste; no sabía cómo sentirme porque las emociones eran demasiadas. Cuando uno termina el tratamiento, es cuando uno se da cuenta de lo que pasó, porque cuando uno está en esa mentalidad de graduarse, en el apuro del tratamiento, uno no está pensando, "Tengo cáncer", uno está pensando, "Tengo que terminar este proyecto" y cuando uno termina ese proyecto, cuando uno se gradúa y llega a ser sobreviviente uno dice, "Mira lo que me ha pasado". Y entonces es ahí que uno comienza a reflexionar y darse cuenta de que la situación era severa.

Me diagnosticaron el 4 de enero del 2006 y por el tamaño de la masa me dijeron que no podían salvar el seno. Me tenían que hacer una mastectomía y la tuvieron que hacer inmediatamente; la hicieron el 25. Para la reconstrucción, me dieron la opción de tener un implante o reconstruirme el seno del tejido y los músculos del estómago y eso fue lo que yo elegí. Así que en un mismo día me hicieron la mastectomía, me cortaron el abdomen y me reconstruyeron el seno con tejido y músculo del abdomen. Cuando me desperté, tenía mis dos senos, nunca me he visto sin un seno, después de eso tomé 2 meses de quimioterapia, y luego tomé medicamento un año.

La cirugía en el abdomen es algo bien grave, estoy cortada de lado a lado, y por eso estuve en cama por un mes sentada, no podía acostarme, no podía mover la barriga. Tuve que caminar doblada por más de un mes… fue sumamente doloroso. Actualmente, tengo áreas del abdomen en las que no siento nada, así que eso no me molesta mucho. A veces lo siento extraño porque si me lo toco siento que estoy tocando a otra persona. El dolor, a veces no es tan crónico, pero sí es persistente. A veces, si me pongo una correa, la hebilla me molesta en la incisión. Otras veces me duele el seno, me dijeron que es que los nervios todavía se están reconstruyendo y eso causa el dolor. Prácticamente, no tengo sensación en la piel del seno, pero sí adentro me duele un poco. No es tan severo que tenga que tomar medicamento ni nada de eso, ni tampoco tengo que ir al doctor por el dolor, pero sí es persistente y sí es algo a lo que he tenido que acostumbrarme y aprender a manejar el dolor.

Todavía estoy extremadamente fatigada, cansada. El tiempo entero durante la quimioterapia no tenía energía para nada, de cualquier cosa me cansaba. Y yo soy una persona que camino mucho y en ese entonces caminaba una cuadra y ya no podía más. Ahora no es tan severo como lo fue durante la quimioterapia. Como me canso bien fácil estoy muy consciente de los límites de mi cuerpo, estoy muy consciente de cuándo tengo que parar. Antes no era así, pero ahora sé que hay cosas que ya no puedo exigir de mi cuerpo.

Quisiera poder darle un consejo a otras personas, pero no sé exactamente qué decir porque el cáncer es algo tan personal, pero lo que a mí me ayudó fue hablar. Yo hablé con todos, le conté a todo el mundo mi historia y eso me ayudó inmensamente. También es el miedo que uno siente, porque es el miedo de darte cuenta que ya terminaste, que ya los doctores no van a estar ahí a cada rato, que no tienes que ir cada dos o tres semanas o cada día, y eso es difícil. Pero el mejor consejo que sí le puedo dar a una persona que se ha graduado y que se siente desamparada, es que tenga una buena relación con sus doctores, que comience a tratar de disfrutar lo que no podía hacer durante la quimioterapia, durante la cirugía, que trate de hablar con otros y que sea una roca para las personas que son nuevas en su jornada. Una persona como yo graduada, aunque yo no me siento tan fuerte, para otra persona sí sería una gran inspiración. Por eso me encanta conocer a otros sobrevivientes, me encanta porque nos entendemos y somos de una fraternidad que es muy exclusiva. Afortunadamente, si Dios quiere, no va a ser mucha gente parte de esta fraternidad.

El pensamiento de que el cáncer va a retornar es algo que nunca está lejos, lo que una persona tiene que hacer es tratar de no pensar en eso, tratar de vivir cada día por día y sí, claro, hay una posibilidad de que me pueda regresar, pero trato de no pensar en eso y cuando pienso en eso trato de no darle la importancia que ese pensamiento quiere, porque no quiero ser un esclavo de ese pensamiento.

La esperanza para mí significa estar aquí, la esperanza para mí significa mi familia, mis amistades, que Dios nunca me ha dejado, y que el día que me muera no será de cáncer. Cada día es una esperanza.

Mi relación con mi familia es bien especial. Creo que en nuestra comunidad la actitud hacia el cáncer de mama es bien diferente, especialmente para una persona joven. Muchas personas me dijeron, "Te cortan el seno y sigue para adelante, eso no es nada, estás viva", y no creo que le den la importancia al cuerpo femenino que se merece. Las personas no creen que haya un trauma asociado con perder un seno. Mi familia, sin embargo, siempre me entendió y siempre me apoyo y nunca fue difícil comunicarme con ellos. Lo más difícil para mí fue, honestamente, que yo no quería este sufrimiento para ellos, yo quería que ésta fuera mi batalla y no la de ellos. Pero mi familia se mantuvo siempre unida y gracias a Dios por ellos, que siempre han estado a mi lado. Es muy difícil saber que tus padres están sufriendo por algo que te está pasando a ti y tú no puedes hacer nada por eso.

La imagen de mi cuerpo ha cambiado un poco, hay veces que me siento fabulosa, hay veces que me siento la más bella del mundo y hay veces que no. Hay veces que estoy muy consciente de mis cicatrices, estoy muy consciente de mi nuevo seno y a veces tengo una obsesión con ver mis senos en fotografías y siempre estoy notándome que uno se ve más grande que el otro, y le enseño a las personas, "Mire ¿no se da cuenta?" y la persona me dice que no; pero yo estoy muy consciente de los cambios que han sucedido en mi cuerpo. Estoy muy consciente de este nuevo cuerpo y a veces no estoy satisfecha con este cuerpo. Siento que éste es el cuerpo de reserva, me siento que estoy usando mi cuerpo de reserva y que mi cuerpo original no pudo sobrevivir este reto y a veces eso es bien difícil de aceptar.

Aunque tenía seguro médico, gracias a Dios, sí tuve algunos problemas financieros porque cuando uno está discapacitado, recibe solamente una porción de su salario. Eso era muy poquito para yo poder sobrevivir y, aunque tenía seguro, tuve muchas deudas del hospital y otras deudas personales que infortunadamente tuve que declararme en bancarrota.

Cuando me declaré en bancarrota nunca tuve que aplicar para asistencia federal ni ninguna clase de asistencia del gobierno pero lo que hice fue aliviar los gastos. Tenía muchos gastos personales, tenía muchos problemas con tarjetas de crédito y cosas así, pero las facturas del hospital me pusieron en esa etapa que ya no podía más, sobre todo ganando menos de mi salario, entonces ya no era posible que yo pudiera pagar todo lo que debía. Prácticamente, lo que tenía era suficiente para el alquiler de mi apartamento y para comida, no más. No pude hacer más nada, pero no tengo ninguna vergüenza de admitir eso, fue la mejor decisión que podía tomar.

LIVESTRONG para mí significa que cada día es una batalla, pero también cada día es un regalo; significa que soy más que una vencedora, significa que soy una súper heroína, que soy una persona fuerte, una persona con sueños y esperanzas y con mucho que ofrecer a otra persona que enfrente esta situación.

El cáncer debe ser una prioridad nacional porque la palabra cáncer es la palabra más fea que existe en cualquier idioma, es algo que infortunadamente nos puede tocar a todos, nadie está excluido, así que por esa razón creo que debe ser un asunto nacional.

Creo que en mi país, la República Dominicana, el estigma que tiene el cáncer es, "Me voy a morir". Se tiene la percepción de que una persona que tiene cáncer se va a morir, o que una persona que ha sobrevivido el cáncer debe estar satisfecho con su vida y nada más. El daño emocional que causa el cáncer no es algo que se discute, no es algo de lo cual las personas están conscientes, porque lo que piensan es que uno está vivo y debe seguir para adelante.

Mi nombre es Jenny Saldaña y me diagnosticaron cáncer de seno en enero del 2006.

 

 Return to the top of the page