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Las Historias de los sobrevivientes están disponibles en video y de forma escrita. Estas historias están basadas en entrevistas con personas que han sobrevivido al cáncer. El formato escrito es un recuento detallado de estas entrevistas con pequeñas ediciones para hacerlas más fáciles de leer. Los videos incluyen partes de las entrevistas que se concentran en 2 o 3 tópicos relacionados con la experiencia de cada sobreviviente. Hola, mi nombre es Margarita Higuera, soy colombiana y soy sobreviviente de cáncer de seno. Me diagnosticaron en el año 2000, gracias a Dios, hasta ahora estoy sobreviviendo con la ayuda de los médicos, de los grupos de apoyo y sobretodo de Dios y aquí me tienen, que esto que vamos a hacer sea como un ejemplo para todas y les pueda ayudar en algo. Bueno, honestamente, a mí el cáncer nunca se me manifestó en ningún tumor, las mamografías me salían muy bien, lo único que tuve como extraño fue que estaba muy cansada, pero mi trabajo no era como para yo estar así de cansada al llegar a casa. Fui al ginecólogo, me ordenó una mamografía y entonces ahí me salió que tenía dos calcificaciones. El doctor me dijo que no era nada malo, que de todas maneras le daríamos un tiempito para ver si se agrandaban, se achicaban o se perdían, y a los seis meses me volvió a mandar a hacer otra y seguían del mismo tamaño. Y entonces de ahí fue que me mandaron a hacer la biopsia y como él me dijo que no era nada grave yo me esperé un poquito más. Cuando fui ese día, me dijo que todo había salido perfecto, pero yo no me sentía muy bien porque él me había dicho que sólo me iba a hacer una incisión muy pequeñita, y me sentía como doce puntos y me dije, "Esto está como raro". Entonces cuando fui a que me diera el resultado de la biopsia, me dijo que infortunadamente la biopsia había salido positiva, y que ese día me había encontrado el primer tumor de 5 centímetros y que entonces me tenía que someter a una nueva cirugía, pero ya para limpiar los límites. Que el seno me iba a quedar un poquito desfigurado, pero no mucho, y que todo iba a salir perfecto. Que me iban a hacer quimioterapia, que posiblemente radiación, pero en ese momento eso para mí fue terrible. Así que me sometí a eso, a la otra cirugía, me sacaron ese día 10 glándulas, y la sorpresa terrible fue que de las 10, 6 salieron con cáncer. Me habían encontrado otro tumor y entonces el médico me dijo que lo sentía mucho pero que yo estaba en el nivel 3 agresivo, y yo, como no sabía nada del cáncer, no capté la magnitud de lo que era el 3, yo creí que era hasta el diez. Yo salí contenta en ese momento, "No estoy ni en la mitad, voy sólo en el 3, todavía no voy ni en el 5". Entonces, él me dijo que tenía que someterme a otra cirugía para hacerme la mastectomía, pero que antes tenía que someterme a una quimioterapia bien fuerte porque el cáncer estaba regado. Ese fue el golpe más duro para mí, porque yo tenía mis dos hijos, en especial la niña todavía pequeña y eso a mí me cayó pero terrible. Sin embargo, con la ayuda de Dios y las amistades, ya conocí el CancerCare. A mí me dio mucha fatiga y yo he conversado con otras personas acerca de eso y por lo general a todo el mundo nos da, no solamente a mí, sino que como es una la que está viviendo el problema, cree que es la única. Pero no, es fatiga y mucha ansiedad. La fatiga la combatí respirando muy profundo y conversando. Pienso también que eso es como una parte sicológica, el uno poder conversar con alguien, poder compartir su misma experiencia con alguien, entonces eso me ayudó mucho; además de la medicina que me daba el doctor. La mayoría de los sobrevivientes con los que yo hablaba, la fatiga la combatían descansando, tratando de hacer como algo que más les gustara, porque si uno se concentra en lo que le está pasando, ahí sí es peor. Para mí, la cirugía, la mastectomía, fue muy dolorosa. Puede que para otras personas sea menos, pero lo digo por mi experiencia personal, fue muy dolorosa. Fuera de eso yo me mandé a hacer un implante y creo que me lo mandé a hacer como muy pronto, entonces al hacerme el implante me tenían que hacer una reducción y para mí que la reducción también fue muy mala porque yo quedé mal de los dos lados. A mí me mandaron a terapia física pero, infortunadamente, cuando fui estaba recibiendo radiación y el doctor no me quiso mandar a ningún tratamiento. Mi piel estaba muy mal y sería tan mal que me tuvieron que hacer otra cirugía, porque me dio una infección y el antibiótico que estaba tomando en aquel entonces ya no me funcionó y me tuvieron que quitar el pedazo de piel porque se me quemó totalmente. Entonces de ahí yo he quedado con mucho dolor en el cuello, en los brazos, debajo de las axilas, no puedo levantar prácticamente nada pesado y a veces me corre el dolor hasta la espalda, pero el médico me dijo que todo eso era del mismo tratamiento que me había quedado. Lo más triste es que el dolor crónico me está afectando mucho el cuello y la cabeza y por eso me mandaron a hacer un MRI. Entonces, antes de ir al MRI, el doctor me dijo que no estaba muy seguro, pero que posiblemente era una enfermedad de la quimioterapia que afecta los huesos de la columna, los discos. Y eso fue lo que me salió, es un mal que no tiene retroceso, que sólo se alivia con medicina para el dolor, pero no tiene solución, ya se queda uno con eso. Mi imagen corporal se vio muy afectada negativamente por todo esto. Yo debí haberme esperado para la reconstrucción, pero mi estado psicológico en este momento me decía "tengo que hacerla". Entonces me mandé a hacer todo al mismo tiempo –aunque yo sé que ahora lo hacen así– pero yo pienso que el paciente debería darse cuenta primero hasta dónde es capaz de aguantar todo y si lo puede superar… porque yo no lo pude superar. Fuera de eso, el implante no lo asimiló mi cuerpo. A mí me tocaba a cada rato internarme porque me daban unas infecciones horribles, unos dolores terribles. Entonces yo me aguantaba más que todo por la estética de la mujer, por no verme sin nada; pero después con el pasar de los años y que mi esposo infortunadamente falleció, yo dije, "Ya aquí no hay nada que hacer y yo me mandé a quitar eso y descansé mucho". A raíz del tratamiento, me quedaron síntomas de neuropatía. Si, por ejemplo, me siento por un ratico y cuando el cuerpo se relaja, las piernas internamente me comienzan a molestar, que yo no hallo si encogerlas, estirarlas, levantarlas, darme masaje, y a la vez me duele. Lo mismo en los brazos. Hasta pienso que tal vez el cáncer me ha pasado a los huesos por la sensación tan fea, porque se siente dolor también en los dedos. Por ejemplo, quedé muy sensible en mis uñas, casi por eso ni me las pinto porque cualquier cosita que me haga me molesta, me da picazón, me arde; el cuero cabelludo lo mismo, cuando me voy a bañar, me arde, y no es porque tenga nada en el pelo. Todo el tiempo pienso que esos síntomas sean el cáncer que ha regresado. Dicen que uno no tiene que pensar en el cáncer, pero a la vez los médicos le dicen a uno, usted tiene que entender que es sobreviviente de cáncer, usted está marcada con la palabra cáncer. Que a uno le hayan dado tratamientos y medicinas, y que esté tomando medicinas no le garantiza a uno que el cáncer no vaya a volver, todo es Dios y suerte. Bueno cuando a mí se me da por pensar en eso, amanezco con un dolor diferente o en el transcurso del día me da un dolor que yo antes no tenía. Sicológicamente pienso en que es cáncer, y yo creo que no he conocido una sola persona que me diga, "Yo no pienso en eso". Todos pensamos, sino que algunas lo alejamos rápido y otras nos quedamos pensando será o no será. Para eso está la ayuda del médico y la ayuda de los grupos de apoyo donde uno conoce personas que han pasado por lo mismo, personas que tienen más años de sobrevivir y que le pueden dar a uno una lucecita o decir, "Mira, a mí me pasaba eso". Por eso no hay que angustiarse, ya que eso es parte de los tratamientos que a uno le dieron y a medida que pasan los años los efectos continúan. A mí, por ejemplo, me dio osteoporosis en el 2001 y yo todavía estaba muy joven. Día a día uno escucha por la televisión, las noticias, las revistas que siguen tratando de encontrar la cura para el cáncer, entonces yo personalmente digo, "Dios quiera que si a mí me vuelve a repercutir el cáncer, ya hayan encontrado nuevas medicinas que le puedan alargar a uno un poquitico más la vida". Entonces primeramente deseo que Dios les ilumine a los científicos a encontrar algo así; aunque no sea totalmente la cura pero que encuentren medicinas que le puedan combatir a uno lo que se le vaya presentando. Entonces yo pienso que hay una esperanza, porque mientras hay vida hay esperanza. La esperanza para mí significa que no me regrese el cáncer; y segundo, que si me volviera, yo tendría más experiencia para manejar la situación y no alarmarme tanto y tener más fe y seguir con mis grupos de apoyo. Para mí eso es muy grande, porque no es que uno se alegre de que otra persona esté pasando lo mismo, pero ahí uno se da cuenta de que uno no está solo, que hay alguien que está atravesando por la misma situación. Lo más malo que yo he atravesado después de haber tenido el cáncer, son los efectos secundarios que los tratamientos dejaron en mí, porque yo nunca más he podido volver a ser la misma. Las cosas que yo antes hacía no las he podido volver a hacer. Una ha sido el trabajo. Hay noches que yo no duermo, sé perfectamente lo que es acostarme con el ojo abierto y pasar toda la noche en ese mismo trance y entonces uno al otro día como iría a trabajar. Segundo, a mi me gusta mucho leer, y hay veces yo no puedo leer, aun con las gafas, porque tengo mucho mareo. Por otro lado, una de las cosas buenas es que he tenido la oportunidad de apreciar más la vida, de apreciar mas a la gente que está a mi alrededor, de saber los valores que tiene cada persona, de valorar las cosas más insignificantes en las que yo antes nunca me fijaba y el estar más cerca de Dios. "Vivir con fuerza" significa darle gracias a Dios cada mañana cuando me levanto, gracias por que puedo caminar, que con dolores y todo puedo ver, hablar, oír, moverme aunque no con la misma facilidad. Entonces esto me da fuerzas para luchar por mi familia porque yo soy la cabeza de la casa desde que mi esposo murió. Tengo mi hija que todavía me necesita porque es menor de edad, mi hijo también, pero no igual porque él ya tiene 23 años, entonces mi fuerza que tengo es que yo tengo que cada día mandar mensajes a mi mente que me ayude a salir adelante hasta que mi hija no me necesite más. Para mí es una prioridad nacional porque es una enfermedad que en este momento está atacando a diario a personas, niños, adultos, negros, blancos, gordos, flacos, viejos, jóvenes, entonces pienso yo que en este momento para el cáncer tiene que encontrarse algo, pero rápido que no nos destruya de esta forma porque es una enfermedad que está avanzando día a día, más y más, y no han podido encontrar nada. Yo me acuerdo de otras enfermedades que pasaron hace muchos años, y uno dice, por ejemplo, la tuberculosis, antes la gente, mis abuelitos me decían, si a una persona le da tuberculosis nunca se salva; yo me doy cuenta que ahora el cáncer prolonga más la vida pero es una enfermedad que en muchos pacientes vuelve, entonces pienso yo que en este momento el cáncer tiene esa prioridad a nivel mundial, digámoslo así, porque son demasiadas las personas que uno encuentra que de una forma u otra les dio cáncer. Infortunadamente, en especial en mi país, las veces que yo he ido he tenido oportunidad de ir a los hospitales de cáncer, donde está la gente que se está tratando el cáncer. Es muy triste, porque allá no hay esa oportunidad por ejemplo de los grupos de enseñarle a la gente cómo manejar la situación, entonces esa gente sufre mucho. Para mí que en Colombia no le han dado como mucho énfasis al cáncer, a los pacientes, puede ser que estén haciendo sus investigaciones pero en sí al paciente, no le han dado apoyo. Mi nombre es Margarita Higuera, me diagnosticaron cáncer al seno en el año 2000, cáncer 3, agresivo y soy sobreviviente desde hace 6 años. |

