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Las Historias de los sobrevivientes están disponibles en video y de forma escrita. Estas historias están basadas en entrevistas con personas que han sobrevivido al cáncer. El formato escrito es un recuento detallado de estas entrevistas con pequeñas ediciones para hacerlas más fáciles de leer. Los videos incluyen partes de las entrevistas que se concentran en 2 o 3 tópicos relacionados con la experiencia de cada sobreviviente. Me llamo Yolanda García. Cuando tenía 10 años me diagnosticaron cáncer de la espina dorsal. Para la segunda vez tenía 12 años, y en la tercera vez tenía 17 años. Cuando tenía 10 años no pude caminar y me trajeron al hospital con un doctor especialista. Yo no sabía nada, lo supe después que salí de la operación. Yo nada mas vi a mi mamá y a mi familia llorar cuando me metieron a la cirugía, y cuando salí es cuando me dijeron que yo tenía un tumor. No supe, porque en mi familia no me quisieron asustar. Después de la cirugía, me dieron radiación por 6 semanas. La segunda vez yo estaba en la oficina del doctor y él me sorprendió, enfrente de mí le dijo a mi mamá que yo tenía cáncer otra vez y me traumó. La tercera vez, me hicieron cirugía y radiación por otras 6 semanas. Ahí fue cuando el tumor se subió más arriba en mi espina dorsal, junto a mi cuello, era febrero del año 2000, después que tuve a mi hija. Esta vez, un doctor me dijo que no tenía esperanza, que ni radiación ni cirugía porque mi cáncer era inoperable. Entonces, mejor agarré una segunda opinión y este doctor me dijo que él tenía esperanza para mí y es cuando empecé la quimioterapia por un año y sí funcionó. Yo ya me adapté a vivir con cáncer, ya no es un problema para mí. Yo siempre tengo atrás de mi mente que tengo cáncer, pero no, yo no pienso en el cáncer como si fuera una cosa grande. Yo nunca voy a dejar que el cáncer me venza, yo vivo cada día como si fuera, no el último, pero trato de vivir mi vida. El cáncer nunca me ha quitado la esperanza, porque cáncer es sólo cáncer. Yo tengo una razón para vivir y no sólo es mi cuerpo, mi salud, es por hija, por los hijos que tenga. Yo no voy a dejar que el cáncer me venza porque yo tengo que estar aquí para mi hija, y ya después que mi hija no me necesite voy a tener más cosas que hacer en mi vida. No quiero enfocarme sólo en el cáncer, quiero vivir una vida lo más normal posible, para mi hija y para mí, y para mi familia y es por eso que no dejo de tener esperanza. Sin mi mamá yo no creo que estuviera aquí porque ella siempre me ha ayudado con todo. Desde que era niña, éramos pobres, pero ella siempre dejaba su trabajo para ayudarme, ella con su apoyo siempre estaba allí para mí. Nunca me dejó de lado, nunca se fue de mi lado y cuando estaba en el hospital, siempre estaba allí, como dije antes, sin ella yo no estuviera aquí. Con mi mamá no hablamos de mi cáncer, como qué tipo de cáncer tengo yo. Pero sí me da mucho apoyo y me dice que está muy contenta que yo esté aquí, que pelee el cáncer y que yo soy muy fuerte y yo sé que ella fue la que me dio la fuerza para pelear el cáncer. De toda familia, yo prefiero hablar con mi mamá, porque ella comprende más, ella está más educada sobre el tema del cáncer. Pero con el resto de la familia, como mis abuelitos, o mis tíos, como son de México, no entienden mucho, pero sí saben que es algo malo Por eso yo creo que es importante hablar con alguien que está informado sobre el cáncer porque ellos comprenden más y saben sobre los efectos secundarios. Cuando yo estaba joven, como tengo una cicatriz en mi espalda –no, dos– era un problema para mí porque antes las muchachas usaban blusas chiquitas, que enseñaban su espalda, y era cuando yo tenía el problema; pero ya que estoy mayor, no es un problema para mí, yo ya pasé esa etapa. Ahora me siento muy bien, no tengo problemas con mi cuerpo. Físicamente, no tengo pena, todo depende de cómo se cuida la persona. Pienso que yo me cuido muy bien, y el cáncer no me va a quitar mi cuerpo, yo soy la que me voy a cuidar o me voy a dejar ir... y las cicatrices no importan. Con lo del pelo, al principio estaba muy decepcionada, me puse a llorar. Yo tenía 17 años, tenía mucho pelo y cuando el doctor me dijo que se me iba a caer me puse muy triste. Pero, después lo pensé, y dije, "Prefiero vivir, el pelo crece para atrás y si no, para eso hay extensiones". El temor de que el cáncer regrese siempre está detrás de mi mente, pero trato de no enfocar mis pensamientos en eso. Trato de vivir mi vida normal, y no pensar en eso. No voy a dejar que el temor de que me regrese el cáncer me quite la felicidad de la vida. Si Dios me diera otra chance de tener cáncer, de vivir mi vida otra vez con cáncer, yo sí lo haría, porque yo sé que el cáncer me hizo más fuerte y yo no pienso en las cosas materiales, yo no pienso que son importantes. El cáncer, además, me hizo pensar en la vida de forma diferente que otras personas. A mí me importa la vida, la felicidad, la salud y es todo, el dinero viene segundo. Me llamo Yolanda García y soy sobreviviente de cáncer de la espina dorsal y cáncer de cerebro. Me diagnosticaron en el año 1992, la segunda vez en 1994 y la tercera vez en el año 2000. |

